Cobertura mediática a los 33: Comentario en “Listening Post” de Al Jazeera

El viernes 22 de octubre salió al aire un pequeño y modesto comentario sobre la cobertura mediática al rescate de los 33 mineros que hice para el programa “Listening Post”[inglés] en su segmento llamado “Global Village Voices.” Listening Post es un programa de Al Jazeera. En el programa también aparece Silvia Viñas, periodista y actual editora regional para Latinoamérica de Global Voices Online, sitio para el cual también escribo. Aparecemos como en el minuto 7:25.

El programa Listening Post es de 30 minutos y aborda temas relacionados con política, democracia, derechos humanos y medios masivos. Sin embargo, su cobertura tiene un marcado enfoque en los medios de comunicación masivos y su cobertura de noticias.

Al Jazeera es sin duda el canal de televisión mas visto e importante del Medio Oriente. Sus principales dependencias están ubicadas en Doha, Qatar, pero también posee oficinas y estudios en Londres, Washington DC y Kuala Lumpur.

El tema

Si bien el rescate ameritaba una cobertura importante, por ser el rescate mas audaz, caro y exitoso en la historia de la minería mundial, me parece que la cobertura pasó de lo noticioso al entretenimiento con una rapidez impresionante. Ésto se dio mucho con los medios chilenos, pero también en medios extranjeros.

Vimos entonces como el rescate mismo en momentos pasó a segundo plano, dando cabida a supuestas infidelidades, amores y desamores y en general, a la vida personal de los mineros. El rescate de éstas 33 víctimas de la negligencia humana y de las pobres condiciones laborales de los mineros chilenos fueron utilizados por los medios netamente por el valor de entretenimiento de la historia. El periodismo chileno se cayó nuevamente, quedando claro que información seria no se puede encontrar en los canales de televisión. Todo ésto, a mi parecer, se logró gracias al esfuerzo incesante, deliberado y meditado de la Presidencia de Chile.

Claramente el gobierno merece el crédito por el rescate. Disfrutan hoy de un capital político merecido, pero han jugado con las emociones de la gente. Lo que siguen haciendo hasta hoy, tanto el Presidente como los ministros, es manosear el tema con un enfoque excesivo en aquello capaz de generar fuertes emociones. Eso es política pura, pero igualmente ordinaria, rasca y digna de un gobierno poco serio. Creo que es hora de que paren ya.

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Carabinero abusa poder contra mapuche en Puerto Montt

Bien enojado estoy por lo que acabo de ver en éste video!!! Aquí se puede apreciar como un Carabinero permite el paso a manifestantes mapuches en las afueras del Te Deum en Puerto Montt, para luego ordenar su detención inmediata.  Por qué, me pregunto? No estaban haciendo desórdenes, solo ejerciendo un derecho constitucional. Su detención por “traspaso” claramente es injusta porque fueron engañados por el paco abusador que ven en éste video. Para ser abusador, no se necesita utilizar el poder físico netamente.

El resultado de la “sabia” decisión de éste Einstein criollo con gorra verde dejó a 3 mapuches detenidos y a un Carabinero herido. De no haber abusado de su poder y engañado a los manifestantes con ese discurso ambiguo, ésto no hubiese ocurrido. Cosas como ésta no se ven nunca en la tele, pero ocurren a mapuches mas seguido de lo que debería. Lo que hace el Carabinero es burlarse. Ésta es el precio de ser mapuche en Chile. Una lástima de la cual no debiéramos ser cómplices con nuestro silencio.

Reacción pública a la marcha mapuche.

La ocasión da para reflexionar sobre el conflicto mapuche una vez más. Desde 1995, hoy se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Sin embargo en Chile hoy también se cumplen veintinueve días desde que los primeros mapuches comenzaran una huelga de hambre en protesta a la utilización de la ley antiterrorista. En éste contexto de tensión, lógicamente nadie ha celebrado nada.

Exactamente una semana atrás atendí a una marcha de apoyo a los prisioneros en huelga  y a favor de la dimisión de la ley antiterrorista de Chile. Fui con la idea de apoyar pero también entrevistar a la gente sobre tres puntos: 1) el conflicto mapuche; 2) la ley antiterrorista y; 3) las políticas indígenas. Hoy entonces es un día apropiado para compartir lo que aconteció en la marcha y las opiniones registradas. La reflexión sobre nuestras opiniones es un proceso pendiente en Chile, pues se está tratando de resolver un conflicto sin siquiera saber que factores lo producen. El conflicto claramente no es solo por tierras.

La Marcha

Quince minutos antes que comenzara la marcha a las 19:30pm ya había una micro (autobús) de fuerzas especiales de Carabineros en la Alameda. Pegados a locales comerciales del Paseo Ahumada que estaban aledaños al grupo de personas que marcharía, también había Carabineros en el uniforme tradicional vigilando atentamente todos los movimientos del grupo. No fueron hostiles ni instigaron a nadie, pero si hicieron notar su presencia. El número e indumentaria de Carabineros me pareció excesiva desde un comienzo.

Unas trescientas personas –mapuche y no mapuche—marcharon desde la intersección del Paseo Ahumada con la Alameda hasta la Plaza de Armas de Santiago y de vuelta por la misma ruta hasta el Banco Central. En todo momento, las personas que marcharon se comportaron de manera ejemplar. No hubo desordenes ni daños. Solo al final de la marcha Carabineros controló a un joven por supuestamente haber rayado con spray muros del Paseo Ahumada, lo cual se descartó. El joven quedó en libertad.

En una de sus intervenciones por megáfono, un lonko mapuche se refirió al por qué organizaron la marcha:

Es lo menos que podemos hacer en apoyo de los hermanos que están poniendo en riesgo su vida por una causa justa.

A medida que el grupo marchó, Carabineros de fuerzas especiales aparecieron con bastones, cascos reforzados, y toda la indumentaria necesaria para controlar turbas violentas. Caminaron siempre al lado de los manifestantes a tan solo 5 o 6 metros de distancia, lo que motivó a algunos manifestantes a gritar ofensas a Carabineros. En ese sentido, creo que la presencia de Carabineros es amenazante y tiende a incentivar la violencia en casos como éste donde los manifestantes marchaban pacíficamente.

Opiniones sobre la ley antiterrorista

Un profesor de educación media que prefirió no ser identificado, al pedírsele su opinión sobre la ley antiterrorista, la calificó como:

una injusticia que no debiera ser ley de estado. Es una ley dictada durante la dictadura y por lo tanto, es una ley ilegítima e inconstitucional. Nos rige la constitución de 1980 que fue instaurada por un hombre que no fue electo democráticamente.

Al ser consultado sobre las políticas indígenas de la Concertación y de la Alianza por Chile, el profesor dijo:

En teoría, las políticas indígenas de la Concertación y la Alianza son diferentes, pero en la práctica son la misma cosa. Al final, esto es la burguesía unida que no se encarga de los problemas.

El conflicto mapuche

Entrevisté a un estudiante de ingeniería comercial que transitaba por el Paseo Ahumada al momento de la marcha. También me pidió no ser identificado. Consultado sobre el conflicto mapuche dijo:

Llevan muchos años tratando de resolver el conflicto pero no podrán. No lo van a resolver porque la política chilena es puro bla bla. No importan las minorías

Le pregunté a su vez sobre la ley antiterrorista:

Los Mapuches tienen la razón. La ley es un complot del gobierno que trata de disfrazar a una ley terrorista de antiterrorista.

La otra cara de la moneda

Mientras entrevistaba al joven estudiante, una señora se acercó y me pidió que la entrevistara también. Prefirió también no ser identificada, pero dijo que tenía sesenta y nueve años y que era dueña de un pequeño negocio.

Le pregunté sobre el conflicto mapuche y dijo:

Considero que no tienen derecho a las tierras. Se las tomaron y por eso también estoy de acuerdo con la ley. A fin de cuentas, si yo fuera mapuche me conformaría con lo que me dan, pero es una ambición muy grande la que ellos tienen.”

Le pregunté cuál creía que era la solución al conflicto:

Que los mapuches se retiren [de las tierras ocupadas] porque a la larga van a perder. El gobierno manda. Yo soy vieja y he visto a mucha gente tratar de hacer algo. Cuando la UP [Unidad Popular] les dio tierras, no hicieron nada con ellas y ahora quieren tierras. Esto es triste y tiene que solucionarse porque hay muertos por los dos lados. A fin de cuentas, hay padres de familia en ambos lados [1].

¿Y usted que opina sobre el conflicto mapuche? ¿Que piensa de la ley antiterrorista? ¿Es una buena ley? ¿Cree que Chile tiene una deuda histórica con los mapuches?

En un próximo post reflexionaré sobre la opinión pública en el conflicto mapuche y como la mayoría de los chilenos sin saberlo mantienen contribuyen a su prolongamiento.

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[1] Es importante destacar que aunque ha habido Carabineros heridos en enfrentamientos con Mapuches, no ha habido muertes de uniformados. No es el caso con los Mapuches.



La marcha Mapuche, doble estándares del gobierno y el bloqueo de los medios

Hoy decidí atender a la marcha en apoyo a los 31 prisioneros mapuches que actualmente llevan 23 días en huelga de hambre en cárceles de Lebu, Temuco, Arauco y Valdivia. Quería tomar fotos de ella y conseguir asi material original para Global Voices. Fui también porque creo firmemente que la ley antiterrorista chilena está muy por debajo de los estándares de una democracia moderna y porque -a mi parecer- tal adefesio de ley se usa desproporcionadamente para enjuiciar a mapuches.

La marcha de Santiago

Durante el día se realizaron marchas en Temuco, Valdivia, Concepción y Puerto Montt, todas sin incidentes ni desórdenes públicos. La marcha de Santiago, que cerraría la primera ronda de manifestaciones públicas, no fue la excepción. No hubo desórdenes ni daños a nadie. El que dice lo contrario miente porque estuve ahí desde que empezó hasta mucho después que el grupo se dispersara.  La marcha se llevó a cabo entre las 19:30hrs y las 21:30 (hora local). Un grupo de unas 300-350 personas marchamos desde la esquina del Paseo Ahumada y Alameda hasta la Catedral en la Plaza de Armas de Santiago y de vuelta hasta el Banco Central en el Paseo Ahumada.

Foto de Felipe Cordero. Utilización bajo licencia Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic de Creative Commons.

La indiferencia del gobierno

Lo preocupante es que desde el 12 de julio, día en que comenzara la huelga, el gobierno de Piñera no ha dicho ni pío. Sin embargo, hace poco no más el gobierno solidarizó con los presos políticos cubanos, haciendo de ellos la causa central del país en materia de política exterior. Mientras tanto, la presencia de fuerzas especiales de Carabineros en comunidades mapuches continúa y para detrimento del país, seguimos estancados con un conflicto que se sigue empeorando.

La reacción del gobierno es predecible, pero demuestra poco tino político. Por un lado, el presidente quiere que Chile tenga un papel predominante en asuntos regionales -él quiere tener un papel predominante en asuntos regionales- pero como la experiencia le está enseñado, el orden debe partir por casa. La movida del gobierno es tonta (desde el punto de vista de Piñera) porque invita a todos a preguntar: ¿Denunciarás también lo que le pasa a los prisioneros políticos Mapuche?. Todos los que nos preocupamos de éste conflicto, sabemos que el silencio que Piñera nos ha otorgado como respuesta solo agudiza la situación dentro de la sociedad y por sobretodo, en la región de la Araucanía. Personalmente, exijo una reacción que conlleve a la paz y en linea con la justicia civil.

Esto significa un proyecto de ley que elimine la ley antiterrorista  y que transfiera todas los casos en que se utiliza ésta ley a tribunales civiles. La jurisdicción militar termina debe terminar en las rejas y murallas de los cuarteles militares. Ningún tribunal militar debe tener jurisdicción en causas criminales a civiles.

Bloqueo informativo

Por lo general, en éstos 22 días los medios de comunicación chilenos han mantenido silencio sobre la huelga de hambre. Las excepciones son las de siempre: Radio Bío-Bío, El Ciudadano y la Radio de la Universidad de Chile.  La norma en los diarios y noticieros televisivos ha sido un enfoque desproporcionado en problemas de tipo policial, lo cual confirma mis peores miedos: para salir en la tele tiene que haber sangre, piedras, heridos o desnudos burdos. Ninguno de los medios con un “free pass” a las cabezas de millones de chilenos ha informado de la huelga o de la situación de salud de los presos. Ninguno de éstos “privilegiados medios” ha informado sobre como la salud de los presos se deteriora gracias a la huelga y al invierno más frío de la historia del país. Además, ninguno ha propuesto un auto-cuestionamiento a la sociedad chilena. ¿Por qué alguien sano y cuerdo atentaría contra su vida de tal manera para llamar la atención de un país a una realidad que todos ignoran? ¿Por qué alguien tiene que llegar a eso para que lo escuchemos y dialoguemos?

Antes de ir a la marcha, investigué qué medios habían anunciado la realización de ésta. Solo la Radio Bío-Bío y Universidad de Chile pasaron la prueba. Después de la marcha, comprobé como hoy los noticieros televisivos de las 9pm, sin faltar a la regla ya establecida,  solo informaron de lo que ocurrió en el Fundo La Victoria, donde alguien, probablemente activistas mapuches, quemaron maquinaria. Aunque a veces lo sean, los medios hoy no pecan por mentirosos, sino por parciales – por enfatizar lo negativo que se puede asociar en 40 segundos con la lucha justa del pueblo mapuche. Sin embargo, que mas de mil personas en todo el país hayan caminado pacíficamente, ejerciendo un derecho ciudadano para pedir el fin del uso de la ley antiterrorista y exigir una respuesta del gobierno a la huelga, no hace noticias.

Manuel Chocori de la Coordinación de Organizaciones Autónomas Mapuche explicó lo que ocurre a la Radio de la Universidad de Chile con mas elocuencia:

Denunciamos que este Gobierno ha montado un cerco de comunicación con el objeto de silenciar las movilizaciones emprendidas por los hermanos recluidos en las cárceles en territorio mapuche, lo que continúa con la política de deslegitimación que han pretendido imponer en la opinión pública por medios televisivos y escritos con el fin de justificar la exageradas penas solicitadas por la Ley Antiterrorista que alcanzan hasta 103 años y que crean un ambiente favorable para la represión

Foto de Felipe Cordero. Utilización bajo licencia Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic de Creative Commons.

Habiendo vivido los últimos 7 años fuera del país, llegué ilusamente pensando que los medios chilenos no cubrían cosas por no saber, pero hoy comprobé que lo más probable es que el silencio sea premeditado, reflexión de una política editorial  que evidencia una democracia ordinaria, a medias y excluyente, que a su vez se pone al servicio de intereses mas poderosos y viola así su compromiso y deber de informal objetivamente y sin prejuicios.

El cambio real que nos ofrece la reconstrucción nacional.

Por Felipe Cordero

Publicado en Revista La Página (7 de abril de 2010) y en El Ciudadano (8 de abril de 2010)

El “tira y afloja” del gobierno y la Concertación está empezando a retrasar el diseño de un plan integral para la reconstrucción nacional. Lamentablemente, ésta situación se produce porque la derecha e izquierda chilena continúan “haciendo política” por medio de una costumbre antigua, que favorece la confrontación y menosprecia los beneficios de la deliberación y el consenso. Dicho sistema y el estancamiento que produce, indeseables por donde se les mire, aumenta el sufrimiento y la vulnerabilidad de los más afectados y por ende debe superarse a la brevedad.

La coyuntura política actual y la reconstrucción:

En los últimos días, los chilenos hemos sido testigos de cómo el gobierno y la oposición han sido incapaces de pensar en el país primero al querer convertirse en los autores intelectuales de la reconstrucción y “salvadores” de un Chile en problemas.

Por un lado, hemos visto como el gobierno ha presentado un plan de reconstrucción sin el aporte de ningún sector político de izquierda. Claramente el plan “Manos a la obra” y el fondo para subsidios habitacionales, aunque bienvenidos, no pueden ser considerados como un plan integral de reconstrucción. Los chilenos sabemos que éstas son iniciativas paliativas necesarias y no soluciones a largo plazo. Y sin embargo, Piñera insiste con testarudez que el gobierno si tenía un plan y a su vez exagera sus logros al decir: “en veinte días pienso que se ha avanzado mas que en veinte años”, algo que es probablemente imposible y que sin duda hará que la Concertación reaccione, continuándose así un ciclo de injurias que en NADA aporta a la reconstrucción.

El gobierno ha llamado a la unidad nacional, pero presenta planes solo, ignorando que el gobierno no es Chile y que toda solución tendrá que tener un apoyo amplio para ser implementada con éxito. Esto demuestra que para Piñera, la unidad nacional significa el apoyo incondicional a las iniciativas del gobierno. En éste contexto, comienza a parecer que Carlos Ominami tenía razón al decir sobre Piñera: “es excesivamente personalista, quiere estar en todo, le cuesta delegar. El siempre dice que es una locomotora, y lo es, pero así como va, puede descarrilar”. Al juzgar por los primeros veinte días, parece que el gobierno de Piñera será excesivamente presidencialista.

Por otra parte, hemos visto a la Concertación con una actitud no más constructiva. Las críticas destructivas al gobierno por la falta de un plan de reconstrucción han abundado, a pesar de que la Concertación tampoco ha sido capaz de producir un plan integral. Los reproches han llovido, aunque las fallas evidentes de los sistemas de alerta y la institucionalidad gubernamental son de completa responsabilidad de la Concertación. Se ha criticado a Piñera, quien comenzó su presidencia con capacidades de gestión limitadas, y aun así, ha trabajando arduamente –aunque a su manera- para demostrar que el gobierno es de todos y que estará presente. Solo hace poco la Concertación fue capaz de reunirse con el Ministro del Interior para presentar un proyecto de ley que pretende crear una agencia para la reconstrucción nacional.

Finalmente, vemos como sectores con un poco menos de acceso al poder intentan aportar a la reconstrucción y llenar el vacío político que el gobierno y la Concertación han abierto por enfrascarse en confrontaciones fútiles. ME-O por su parte, quién recordemos representó a un 20% de los chilenos que votaron, convocó a un comité no despreciable para la reconstrucción. Los profesores proponen que no se lleve a cabo la Evaluación Docente y el SIMCE para liberar fondos (una idea mala, pero que demuestra su buena disposición). Los empresarios, contrario a lo que la extrema izquierda presagiaba, se han mostrado dispuestos a que se suban los impuestos. Y lo que es más importante, miles de personas, especialmente los jóvenes, han demostrado con su trabajo (antes que cualquier entidad de gobierno) que la reconstrucción es una prioridad y que sus fuerzas están disponibles para iniciativas que contribuyan. Igualmente importante es el hecho que millones de chilenos siguen discutiendo ideas a través blogs, y redes de comunicación social en Internet. Todos estos grupos y muchos más que no he nombrado buscan un espacio.

Ambos -oposición y gobierno- están pensando a corto plazo. Por un lado, el gobierno ve en el plan de reconstrucción una oportunidad para probar que “la nueva forma de gobernar” funciona, y que es capaz de producir, liderar e implementar un plan de reconstrucción con eficacia, menospreciando de pasada los logros y el accionar de la Concertación. Por otro lado, la Concertación ve en el plan de reconstrucción una oportunidad para reunificar a sus desunidos miembros, además de una oportunidad para probar que el plan del gobierno es improvisado y poco representativo. Todos piensan en lo que les conviene a corto plazo y no en lo que conviene para el país a largo plazo. ¿Se habrán dado cuenta éstos bloques que sus soluciones de nada valen si no hay quienes la apoyen y la lleven a cabo? ¿Se habrán preguntado si un marco donde la mayor cantidad de voces posibles pueda por lo menos presentar sus ideas nos llevará a mejores soluciones?

Por la demora en la creación de un espacio legítimo y abierto, donde una gran cantidad de voces y puntos de vistas sean escuchados y puedan aportar a la reconstrucción, podemos darnos cuenta que no vamos en buen camino. Los riesgos de no cambiar el rumbo son grandes y muy reales. La demora en la creación de un plan íntegro significa: 1) mas sufrimiento para los que lo perdieron todo (familias sin viviendas ni ingresos con un invierno que se aproxima); 2) un estancamiento en nuestro desarrollo económico y humano y; 3) la continuación de una manera de “hacer política” que se basa en la confrontación y no en un consenso y deliberación horizontal. A largo plazo, dicha situación no aumentará la democracia y continuará bajando los índices de participación ciudadana que es de donde nacen las verdaderas soluciones a los problemas.

Todos los chilenos, especialmente los que tienen acceso al poder, deben darse cuenta que las emergencias requieren una manera de operar urgente y por ende diferente. Hoy, a pesar de la devastación y el sufrimiento, tenemos una oportunidad única de no solo reconstruir lo que teníamos en términos materiales, sino de crear una sociedad y relaciones políticas diferentes que permitan a los chilenos sentirse que sus ideas valen y que pueden cambiar y aportar al futuro de nuestro país.

Ni el gobierno, ni la Concertación, ni ME-O, ni los profesores, ni la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), ni Un Techo para Chile, ni cada grupo trabajando en la reconstrucción son completamente representativos de todos los chilenos, pero juntos seriamos imparables. Es hora de no ignorar lo que la historia y la ciencia nos demuestra: dos (o más) cabezas son mejor que una. Hemos visto como la mayoría de los grupos con acceso al poder “tiran” con todas sus fuerzas para un lado, pero nadie conversa, y lo que es mas importante, nadie aprovecha la oportunidad que tenemos para crear espacios legítimos, representativos y abiertos para el diseño de un plan íntegro, es decir, un plan que cubra las necesidades mas importantes y que cuente con el aporte de la mayor cantidad de ideas como sea posible.

La coyuntura política donde deberíamos estar:

Primero, la situación en que debiéramos estar es una en la cual se hubiese anunciado una agencia o comisión para la reconstrucción por lo menos un par de semanas atrás. El gobierno y la oposición tienen culpa en esto; el primero por querer ser el autor del plan y no presentar un proyecto de ley al Senado, y la segunda por dedicarse a criticar y no a pensar en soluciones. Por enfrascarse en un círculo de ataques fútiles, el gobierno y la Concertación han demorado el plan de reconstrucción y han ignorado una oportunidad única de crear un Chile mejor, más abierto y participativo.

A la fecha, los actores con más poder en el sistema político, se encuentran trabajando solos, cada uno tratando de imponer sus ideas a punta de críticas e insultos, y de paso, ignorando lo que la gente desea y la oportunidad que tenemos de salir airosos de ésta tragedia. Es por esto que se debe crear un organismo de carácter nacional que se encargue de recabar ideas, escuchar a la ciudadanía, y estudiar proyectos, todo con el fin de diseñar e implementar un plan íntegro de reconstrucción y de incrementar la participación ciudadana. Dicho organismo deber tener objetivos concretos, entre los cuales debieran estar: 1) construir o habilitar viviendas temporales para los damnificados antes de que llegue el invierno;  2) identificar y categorizar áreas de prioridad (establecer grados de emergencia en base a problemas de infraestructura, salud, servicios básicos, e índices de empleo después del terremoto); 3) proveer o restablecer los servicios de salud y de servicios básicos en áreas afectadas; 4) crear y fomentar iniciativas que generen empleo en áreas afectadas; 5) establecer criterios justos, claros, y conocidos por la ciudadanía para las licitaciones que se lleven a cabo, y; 6) incluir en el proceso a todos los sectores políticos que tengan representantes en el congreso y a organizaciones no gubernamentales (ong), tanto nacionales como internacionales, que tengan experiencia en áreas de importancia como vivienda, urbanismo, salud, microfinanzas, y agricultura.

Seguramente usted imaginará que esto puede prestarse para el desorden y que será difícil elaborar soluciones en un organismo tan grande. Y sí, ciertamente, éste organismo enfrentará dificultades a la hora de crear acuerdos, por lo cual su éxito dependerá en su representatividad, en su apertura a la sociedad civil, y en su enfoque en ideas y objetivos y no en diferencias personales. Para que un organismo con éstas características sobreviva y pueda ser eficaz, sus miembros deben estar comprometidos a no atacar sin fundamentos a otros que son parte de el. Éste es un problema severo de la política chilena que está demorando la reconstrucción. Es por esta razón que es importante que se cuente con la presencia, el aporte, y la participación plena de autoridades regionales y líderes de organizaciones civiles y no gubernamentales. La presencia de estos actores pondrá presión en senadores, diputados y ministros para que produzcan soluciones y para que se mantengan enfocados en los objetivos del organismo y no en ataques banales y exageraciones que en nada aportan.

Es posible que usted sienta que lo que aquí digo no es nada nuevo, que es muy idealista y que no está a tono con la realidad de nuestro sistema político. Y en realidad, esto si es nuevo porque la manera en que la Concertación y el gobierno han tratado de reaccionar a las demandas por un plan no está produciendo un plan integro de carácter nacional, es decir, conforme a las necesidades de chilenos afectados y conforme a la visión de las ideas de sectores diversos. En Chile es común creer que no somos capaces de crear acuerdos, pero yo creo lo contrario. Es difícil, pero el terremoto representa una oportunidad para comenzar a cambiar los malos hábitos de aquellos con acceso al poder. Es también una oportunidad para que diseñemos e implementemos políticas públicas satisfactorias y exitosas de manera horizontal, donde grupos pequeños puedan aportar. Al hacer esto, crece la legitimidad de nuestras instituciones y se incrementa la participación ciudadana en los procesos legislativos. En general, al hacer esto, crece la democracia porque el individuo siente y puede influenciar de alguna manera su futuro.¿Es esto idealista y no a tono con la realidad? No lo creo, ya que lo que aquí describo consiste solo en utilizar los recursos humanos que tenemos en Chile de manera mas efectiva para reconstruir y para hacer a los chilenos participes del proceso. En Chile, los proyectos grandes no siempre fallan por falta de plata o corrupción (somos uno de los países mas ricos América del Sur y con menos corrupción), sino porque no se anticiparon factores relevantes, lo cual resulta de la concentración del poder, es decir, de procesos legislativos donde muy pocos sectores de la población son partícipes. Lo que aquí describo es un cambio para aumentar nuestra capacidad para crear soluciones que funcionen.

¿Por que un plan de reconstrucción con aporte y respaldo amplio? Porque es difícil que solos, el gobierno, la Concertación, los empresarios, o en general, todos aquellos que tengan acceso al poder real, puedan producir soluciones satisfactorias que estén a tono con la realidad de las localidades más vulnerables del país. Estos actores tiene el poder y los recursos para crear grandes soluciones, pero el querer ser el “héroe de Chile” en nuestras circunstancias puede conllevar a situaciones lamentables. Basta con examinar nuestra historia reciente para ver que esto es verdad. El diseño e implementación del Transantiago da cuenta del riesgo que se corre cuando se crean soluciones sin el aporte de sectores que piensan diferente o que conocen la realidad de los afectados. Además, éste ejemplo demuestra el poder real que tiene el gobierno para hacer las cosas bien o mal. En la reconstrucción, el riesgo de crear mas desastres es real, pero el potencial para crear soluciones exitosas también está ahí. Por supuesto,  todos nos beneficiamos de un debate abierto en un marco eficiente donde la “unidad nacional” tenga un verdadero significado, es decir, que sea un espacio para aportar, debatir respetuosamente y con el objetivo en común de incluir a TODAS las opiniones y recursos. Claro está que para el gobierno, o mas para Piñera, la “unidad nacional” significa el respaldo incondicional a las propuestas del gobierno. Esto no es unidad nacional y debe evitarse, ya que hay riesgos grandes. Si no cree que hay riesgos, piense entonces en la aprobación unánime del congreso estadounidense para autorizar el uso de la fuerza contra Irak en 2003.

¿Por que el plan debe ser diseñado con el aporte de TODOS los partidos, del gobierno, y con el respaldo de la mayor cantidad de organizaciones sociales como sea posible? Los partidos, querámoslo o no, representan a opiniones predominantes en la sociedad. No lo saben todo y pueden estar alejados de la realidad nacional, pero si son canales que amplifican ideas que vienen de más abajo. El gobierno tiene muchas cosas: el deber de liderar el proceso de reconstrucción, además del poder real, los recursos, y la legitimidad para diseñar e implementar soluciones. Las organizaciones sociales son esenciales, pues ellas representan el sentir de los chilenos más efectivamente que los candidatos y poseen conocimientos y recursos humanos invaluables para la reconstrucción. Son ellos los que identifican factores problemáticos antes de que sea tarde.

En Chile debemos darnos cuenta que el futuro de los países no yace en un gobierno cerrado y lleno de “héroes” del diseño de políticas publicas. Los verdaderos héroes políticos son los que escuchan a la voz disidente y que se sientan a conversar sin precondiciones. El futuro sostenible yace en incrementar el poder del ciudadano, que con sus ideas puede mejorar la vida de los que le rodean. La reconstrucción demanda un esfuerzo amplio, y nos presenta una oportunidad invaluable de salir de esto como triunfadores. Creo que todos nos beneficiamos de escuchar a otras voces, como por ejemplo la de Enzo Abbagliati, un profesional chileno que en su blog escribió: “Soy de los que cree que el terremoto del 27 de febrero es una oportunidad para repensar Chile en todas sus dimensiones. Más que un simple ejercicio de levantar tal cual lo que el sismo derribó, es el momento para, entre otras cosas, generar y promover procesos de innovación que potencien nuestro desarrollo social, económico y cultural.”

La realización de una reconstrucción verdadera:

El proyecto de ley de la Concertación que crea una agencia para la reconstrucción, aunque tardío, debe ser apoyado por el gobierno. Sin embargo, se deben hacer cambios para incluir más puntos de vista. Si el gobierno crea ésta agencia y solo acepta la participación de senadores, diputados y ministros, no estaría haciendo nada nuevo. La “nueva forma de gobernar” no quedará demostrada en lo absoluto. Se deben incluir a autoridades regionales, municipales, y a representantes de organizaciones locales, como también a organizaciones no gubernamentales como Un Techo para Chile, las cuales han demostrado que el sector no gubernamental es tanto o más capaz de crear soluciones exitosas, que rápidamente mejoran la vida de personas.

Los ministros de gobierno, el presidente, los senadores y diputados deben evitar el “tira y afloja” a través de mentiras, injurias, y “recados” que se mandan entre ellos por los medios de comunicación. Ellos deben conversar en persona para debatir IDEAS. Que no ignoren lo que estudios en psicología nos demuestra: dos seres humanos al verse cara a cara e interactuar tienen menos probabilidades de atacarse y por ende tiene mas probabilidades de enfocarse los problemas que comparten. Todos estos ataques se producen porque en Chile el “tira y afloja” se hace a distancia, vía TVN, Canal 13, Mega, etc. El “hacer política” como decimos en Chile, el “tirar y aflojar” no es algo malo, pero debe llevarse a cabo en un marco cordial porque de lo contrario nos polarizamos y no somos capaces de anticipar factores que podrían crear problemas.

¿Por qué debe ser el gobierno el que crea dicho espacio? El gobierno debe liderar el proceso de discusión y consenso para producir un plan íntegro porque tiene la responsabilidad ética de dar cabida a todos y no solo producir soluciones entre ministros que provienen de un mismo sector de la sociedad. Hoy mas que nunca necesitamos que el gobierno se abra a otras voces, a otros puntos de vista y lidere el proceso de apertura a todos los chilenos. Ésta es nuestra oportunidad para sentarnos, debatir airadamente (pero con respeto y enfocados en los objetivos), y de dar cabida a la sociedad civil que mueve a éste país todo los días, con o sin terremoto. Las grandes soluciones se generan cuando el conocimiento profundo y real se junta con el poder capaz de implementar proyectos ambiciosos. En otras palabras, cuando los individuos afectados por las políticas públicas tienen la oportunidad de realizar su visión y ser participes de la política.

¿Por que no basta con hacer un llamado a la unidad nacional en la manera que Piñera lo ha hecho? No basta con esto porque el llamado de Piñera es a apoyar cualquier solución del gobierno sin pensar. Si caemos en esto crearemos más Transantiagos y pocas soluciones exitosas a largo plazo. El peligro de fallar es grande cuando no se escucha a las voces disidentes, quienes piensan de manera diferente no solo porque son de izquierda o porque les cae mal Piñera, sino porque tienen preocupaciones legítimas y fundadas en la mayoría de los casos.

La reconstrucción nos ofrece una oportunidad única de abrir el gobierno, de incrementar el desarrollo humano del país, y lo que es mas importante, de renovar la manera en que se “hace política” en Chile. Esto último no es solo necesario porque en Chile el poder se concentra demasiado en aquellos con acceso al proceso legislativo con resultados que a veces son desastrosos, sino que también porque esto nos permitirá ser líderes en Latinoamérica en lo que a participación ciudadana respecta.

El abrir el diseño de un plan verdadero e integro de reconstrucción a sectores que no están tradicionalmente sentados en el Senado o en La Moneda, no solo beneficiaría a los chilenos, sino que también a los partidos políticos. Estos últimos tienen el deber para consigo mismos de adaptarse a la realidad en que vivimos en el siglo XXI, ya que hoy cada vez más ciudadanos tienen la posibilidad de exponer su frustración e ideas constructivas a una audiencia global. Para los partidos no existe otra opción real que les ayude a mantener el poder: o siguen excluyendo las voces de grupos que pueden contribuir tanto o mas que los senadores y ministros en el diseño de políticas públicas, o los poderes del estado terminarán actuando solos sin el apoyo de la ciudadanía y en un Chile en el cual a nadie le interesa participar. Muestras de esto último sobran porque el poder se concentra excesivamente en el estado. Dejen que la gente cree soluciones, denles las herramientas y el apoyo y verán que los mejores arquitectos y constructores serán los mismos chilenos que lo perdieron todo, los jóvenes, y aquellos dedicados a solucionar problemas que tenemos hace años. Hoy, la sociedad civil y el sector no gubernamental -las ongs, las juntas de vecinos, los gremios y asociaciones- son indispensables para crear e implementar soluciones. Que despierten los partidos, senadores y ministros, ya que la globalización está aquí, seguirá creciendo, y al hacerlo, les seguirá quitando más y más poder y legitimidad a los poderes tradicionales. Esto no es malo, por el contrario, les ofrece una oportunidad de ganar corazones y de hacer el bien en el contexto de hoy. Hoy más que nunca, debemos aceptar que las soluciones reales vienen también vienen de abajo.



La opción ilegítima de Patricio Navia.

El martes 5 de enero, Patricio Navia declaró en su blog de La Tercera que “[s]i un concertacionista se siente decepcionado de la incapacidad de los líderes partidistas para escuchar la voz de la gente, legítimamente puede votar para que el candidato de la Alianza sea el próximo Presidente.” En su columna, Patricio Navia nos habla de la legitimidad y validez de su decisión, la cual basa en el desprecio de la Concertación por  “la voluntad ciudadana en el proceso de selección” de su candidato. Si bien la Concertación sigue su campaña sin llevar a cabo una renovación verdadera y profunda de su liderazgo y gestión interna, el razonamiento de Patricio Navia no puede legitimar ni su voto a favor de Piñera, ni que otros chilenos izquierda emulen su decisión.

De acuerdo a Patricio Navia, la decepción y el descontento de un concertacionista con su colectividad legitiman su voto por Sebastián Piñera. ¿Pero que es lo legítimo? ¿A que voto se le considera un voto legítimo? Aquí claramente no hablo de leyes electorales. Lo legítimo es aquello que es genuino y verdadero; algo que se basa en las creencias mas profundamente sostenidas por un individuo. Por ejemplo, en términos simples, se puede decir que un ateo puede legítimamente ausentarse de una misa. Por el contrario, se puede decir que si éste ateo decide rezar a Dios en la catedral, su decisión sería ilegítima, ya que no es verdadera y genuina. Por lo tanto, en el caso de un concertacionista descontento, podemos decir que un voto legítimo es aquel voto que no abandona los principios o visión para el país que ésta persona sostiene.

La legitimidad y validez de un voto deben ser medidas en relación a las creencias que un individuo sostiene firmemente. Si una persona cree y siente que sus principios y visión serán representados y materializados por un candidato en particular, entonces éste puede legítima y validamente votar por él. Si uno no comparte la gestión “trucha” y poco democrática de la Concertación, pero tampoco comparte la visión de Piñera, entonces debe considerar muy cuidadosamente sus opciones y no vender sus principios como sugiere Navia.

He aquí una de las fallas de la “solución” de Patricio Navia al dilema de los decepcionados. Él asume que el descontento y decepción de un simpatizante de izquierda son razones suficientemente fuertes para transar principios y proyectos no compartidos por sectores elitistas y conservadores que apoyan a Sebastián Piñera. De ésta manera, Navia incita al votante a ser un agente proactivo (y por ende cómplice) de las decisiones que tome Piñera asesorado por personajes de la derecha conservadora. ¿Qué se hará respecto al aborto? ¿Qué pasará con la píldora del día después que está lista para convertirse en ley? (tema que Piñera ha esquivado con toda su voluntad). ¿Qué ocurrirá con el derecho a la educación? ¿Se mejorará el estado de los derechos indígenas y de homosexuales? ¿Seguirá Chile siendo el sujeto de los reportes de Human Rights Watch por el uso indebido de la ley antiterrorista? ¿Se privatizará Codelco?

Lo que propone Patricio Navia es la legitimación de la venta de principios, dónde el chileno descontento terminará votando por una coalición que no lo representa. La decisión de Navia constituye una invitación a hacer un borrón y cuenta nueva con un candidato que está apoyado por sectores reaccionarios, reacios al cambio real, y que aún debe demostrar que no está dispuesto a ser víctima de los conflictos de interés inherentes en su condición de futuro Presidente y empresario.

Asimismo, la propuesta de Navia asume que las opciones de los descontentos de izquierda son en blanco y negro: ¿Piñera o Frei? ¿Concertación o Alianza? Y esto no puede estar más lejos de la verdad, pues existen más opciones. Un chileno de izquierda que rechaza la manera en que la Concertación ha seleccionado a su candidato, que no comparte el proyecto de país de Piñera, y que no se siente cómodo votando por Frei, legítimamente puede a mi parecer votar nulo.

El voto es una acción que permite al ciudadano transmitir su preferencia por creencias y proyectos. El llamado que hace Navia no permite al ciudadano descontento expresar su sentir en una manera verdadera, genuina, y por ende, legítima. Lo cierto es que es muy distinto no votar por un proyecto que uno comparte porque se siente descontento con los que representan a dicho proyecto a votar por un proyecto que uno ni siquiera comparte.

No compartir el proyecto de Sebastián Piñera, sentirse incómodo con su cercanía a sectores reaccionarios, elites, o no sentirse a gusto con su falta de transparencia, no son factores irreconciliables con su deseo de cambio dentro de la Concertación. Si usted no quiere sentirse responsable por un gobierno de Sebastián Piñera, y si usted no quiere legitimar la falta de democracia, transparencia y la política “rasca” de los líderes concertacionistas, siéntase en toda la libertad de votar nulo. Ésta es una opción válida de protesta.