Carabinero abusa poder contra mapuche en Puerto Montt

Bien enojado estoy por lo que acabo de ver en éste video!!! Aquí se puede apreciar como un Carabinero permite el paso a manifestantes mapuches en las afueras del Te Deum en Puerto Montt, para luego ordenar su detención inmediata.  Por qué, me pregunto? No estaban haciendo desórdenes, solo ejerciendo un derecho constitucional. Su detención por “traspaso” claramente es injusta porque fueron engañados por el paco abusador que ven en éste video. Para ser abusador, no se necesita utilizar el poder físico netamente.

El resultado de la “sabia” decisión de éste Einstein criollo con gorra verde dejó a 3 mapuches detenidos y a un Carabinero herido. De no haber abusado de su poder y engañado a los manifestantes con ese discurso ambiguo, ésto no hubiese ocurrido. Cosas como ésta no se ven nunca en la tele, pero ocurren a mapuches mas seguido de lo que debería. Lo que hace el Carabinero es burlarse. Ésta es el precio de ser mapuche en Chile. Una lástima de la cual no debiéramos ser cómplices con nuestro silencio.

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Reacción pública a la marcha mapuche.

La ocasión da para reflexionar sobre el conflicto mapuche una vez más. Desde 1995, hoy se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Sin embargo en Chile hoy también se cumplen veintinueve días desde que los primeros mapuches comenzaran una huelga de hambre en protesta a la utilización de la ley antiterrorista. En éste contexto de tensión, lógicamente nadie ha celebrado nada.

Exactamente una semana atrás atendí a una marcha de apoyo a los prisioneros en huelga  y a favor de la dimisión de la ley antiterrorista de Chile. Fui con la idea de apoyar pero también entrevistar a la gente sobre tres puntos: 1) el conflicto mapuche; 2) la ley antiterrorista y; 3) las políticas indígenas. Hoy entonces es un día apropiado para compartir lo que aconteció en la marcha y las opiniones registradas. La reflexión sobre nuestras opiniones es un proceso pendiente en Chile, pues se está tratando de resolver un conflicto sin siquiera saber que factores lo producen. El conflicto claramente no es solo por tierras.

La Marcha

Quince minutos antes que comenzara la marcha a las 19:30pm ya había una micro (autobús) de fuerzas especiales de Carabineros en la Alameda. Pegados a locales comerciales del Paseo Ahumada que estaban aledaños al grupo de personas que marcharía, también había Carabineros en el uniforme tradicional vigilando atentamente todos los movimientos del grupo. No fueron hostiles ni instigaron a nadie, pero si hicieron notar su presencia. El número e indumentaria de Carabineros me pareció excesiva desde un comienzo.

Unas trescientas personas –mapuche y no mapuche—marcharon desde la intersección del Paseo Ahumada con la Alameda hasta la Plaza de Armas de Santiago y de vuelta por la misma ruta hasta el Banco Central. En todo momento, las personas que marcharon se comportaron de manera ejemplar. No hubo desordenes ni daños. Solo al final de la marcha Carabineros controló a un joven por supuestamente haber rayado con spray muros del Paseo Ahumada, lo cual se descartó. El joven quedó en libertad.

En una de sus intervenciones por megáfono, un lonko mapuche se refirió al por qué organizaron la marcha:

Es lo menos que podemos hacer en apoyo de los hermanos que están poniendo en riesgo su vida por una causa justa.

A medida que el grupo marchó, Carabineros de fuerzas especiales aparecieron con bastones, cascos reforzados, y toda la indumentaria necesaria para controlar turbas violentas. Caminaron siempre al lado de los manifestantes a tan solo 5 o 6 metros de distancia, lo que motivó a algunos manifestantes a gritar ofensas a Carabineros. En ese sentido, creo que la presencia de Carabineros es amenazante y tiende a incentivar la violencia en casos como éste donde los manifestantes marchaban pacíficamente.

Opiniones sobre la ley antiterrorista

Un profesor de educación media que prefirió no ser identificado, al pedírsele su opinión sobre la ley antiterrorista, la calificó como:

una injusticia que no debiera ser ley de estado. Es una ley dictada durante la dictadura y por lo tanto, es una ley ilegítima e inconstitucional. Nos rige la constitución de 1980 que fue instaurada por un hombre que no fue electo democráticamente.

Al ser consultado sobre las políticas indígenas de la Concertación y de la Alianza por Chile, el profesor dijo:

En teoría, las políticas indígenas de la Concertación y la Alianza son diferentes, pero en la práctica son la misma cosa. Al final, esto es la burguesía unida que no se encarga de los problemas.

El conflicto mapuche

Entrevisté a un estudiante de ingeniería comercial que transitaba por el Paseo Ahumada al momento de la marcha. También me pidió no ser identificado. Consultado sobre el conflicto mapuche dijo:

Llevan muchos años tratando de resolver el conflicto pero no podrán. No lo van a resolver porque la política chilena es puro bla bla. No importan las minorías

Le pregunté a su vez sobre la ley antiterrorista:

Los Mapuches tienen la razón. La ley es un complot del gobierno que trata de disfrazar a una ley terrorista de antiterrorista.

La otra cara de la moneda

Mientras entrevistaba al joven estudiante, una señora se acercó y me pidió que la entrevistara también. Prefirió también no ser identificada, pero dijo que tenía sesenta y nueve años y que era dueña de un pequeño negocio.

Le pregunté sobre el conflicto mapuche y dijo:

Considero que no tienen derecho a las tierras. Se las tomaron y por eso también estoy de acuerdo con la ley. A fin de cuentas, si yo fuera mapuche me conformaría con lo que me dan, pero es una ambición muy grande la que ellos tienen.”

Le pregunté cuál creía que era la solución al conflicto:

Que los mapuches se retiren [de las tierras ocupadas] porque a la larga van a perder. El gobierno manda. Yo soy vieja y he visto a mucha gente tratar de hacer algo. Cuando la UP [Unidad Popular] les dio tierras, no hicieron nada con ellas y ahora quieren tierras. Esto es triste y tiene que solucionarse porque hay muertos por los dos lados. A fin de cuentas, hay padres de familia en ambos lados [1].

¿Y usted que opina sobre el conflicto mapuche? ¿Que piensa de la ley antiterrorista? ¿Es una buena ley? ¿Cree que Chile tiene una deuda histórica con los mapuches?

En un próximo post reflexionaré sobre la opinión pública en el conflicto mapuche y como la mayoría de los chilenos sin saberlo mantienen contribuyen a su prolongamiento.

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[1] Es importante destacar que aunque ha habido Carabineros heridos en enfrentamientos con Mapuches, no ha habido muertes de uniformados. No es el caso con los Mapuches.



La opción ilegítima de Patricio Navia.

El martes 5 de enero, Patricio Navia declaró en su blog de La Tercera que “[s]i un concertacionista se siente decepcionado de la incapacidad de los líderes partidistas para escuchar la voz de la gente, legítimamente puede votar para que el candidato de la Alianza sea el próximo Presidente.” En su columna, Patricio Navia nos habla de la legitimidad y validez de su decisión, la cual basa en el desprecio de la Concertación por  “la voluntad ciudadana en el proceso de selección” de su candidato. Si bien la Concertación sigue su campaña sin llevar a cabo una renovación verdadera y profunda de su liderazgo y gestión interna, el razonamiento de Patricio Navia no puede legitimar ni su voto a favor de Piñera, ni que otros chilenos izquierda emulen su decisión.

De acuerdo a Patricio Navia, la decepción y el descontento de un concertacionista con su colectividad legitiman su voto por Sebastián Piñera. ¿Pero que es lo legítimo? ¿A que voto se le considera un voto legítimo? Aquí claramente no hablo de leyes electorales. Lo legítimo es aquello que es genuino y verdadero; algo que se basa en las creencias mas profundamente sostenidas por un individuo. Por ejemplo, en términos simples, se puede decir que un ateo puede legítimamente ausentarse de una misa. Por el contrario, se puede decir que si éste ateo decide rezar a Dios en la catedral, su decisión sería ilegítima, ya que no es verdadera y genuina. Por lo tanto, en el caso de un concertacionista descontento, podemos decir que un voto legítimo es aquel voto que no abandona los principios o visión para el país que ésta persona sostiene.

La legitimidad y validez de un voto deben ser medidas en relación a las creencias que un individuo sostiene firmemente. Si una persona cree y siente que sus principios y visión serán representados y materializados por un candidato en particular, entonces éste puede legítima y validamente votar por él. Si uno no comparte la gestión “trucha” y poco democrática de la Concertación, pero tampoco comparte la visión de Piñera, entonces debe considerar muy cuidadosamente sus opciones y no vender sus principios como sugiere Navia.

He aquí una de las fallas de la “solución” de Patricio Navia al dilema de los decepcionados. Él asume que el descontento y decepción de un simpatizante de izquierda son razones suficientemente fuertes para transar principios y proyectos no compartidos por sectores elitistas y conservadores que apoyan a Sebastián Piñera. De ésta manera, Navia incita al votante a ser un agente proactivo (y por ende cómplice) de las decisiones que tome Piñera asesorado por personajes de la derecha conservadora. ¿Qué se hará respecto al aborto? ¿Qué pasará con la píldora del día después que está lista para convertirse en ley? (tema que Piñera ha esquivado con toda su voluntad). ¿Qué ocurrirá con el derecho a la educación? ¿Se mejorará el estado de los derechos indígenas y de homosexuales? ¿Seguirá Chile siendo el sujeto de los reportes de Human Rights Watch por el uso indebido de la ley antiterrorista? ¿Se privatizará Codelco?

Lo que propone Patricio Navia es la legitimación de la venta de principios, dónde el chileno descontento terminará votando por una coalición que no lo representa. La decisión de Navia constituye una invitación a hacer un borrón y cuenta nueva con un candidato que está apoyado por sectores reaccionarios, reacios al cambio real, y que aún debe demostrar que no está dispuesto a ser víctima de los conflictos de interés inherentes en su condición de futuro Presidente y empresario.

Asimismo, la propuesta de Navia asume que las opciones de los descontentos de izquierda son en blanco y negro: ¿Piñera o Frei? ¿Concertación o Alianza? Y esto no puede estar más lejos de la verdad, pues existen más opciones. Un chileno de izquierda que rechaza la manera en que la Concertación ha seleccionado a su candidato, que no comparte el proyecto de país de Piñera, y que no se siente cómodo votando por Frei, legítimamente puede a mi parecer votar nulo.

El voto es una acción que permite al ciudadano transmitir su preferencia por creencias y proyectos. El llamado que hace Navia no permite al ciudadano descontento expresar su sentir en una manera verdadera, genuina, y por ende, legítima. Lo cierto es que es muy distinto no votar por un proyecto que uno comparte porque se siente descontento con los que representan a dicho proyecto a votar por un proyecto que uno ni siquiera comparte.

No compartir el proyecto de Sebastián Piñera, sentirse incómodo con su cercanía a sectores reaccionarios, elites, o no sentirse a gusto con su falta de transparencia, no son factores irreconciliables con su deseo de cambio dentro de la Concertación. Si usted no quiere sentirse responsable por un gobierno de Sebastián Piñera, y si usted no quiere legitimar la falta de democracia, transparencia y la política “rasca” de los líderes concertacionistas, siéntase en toda la libertad de votar nulo. Ésta es una opción válida de protesta.



Lecciones de las elecciones presidenciales.

La primera vuelta en la elección presidencial de Chile ha demostrado que la dinámica electoral chilena está cambiando. Muchas son las lecciones que podríamos extraer, pero pocas de éstas son tan importantes como las que aquí pretendo identificar.

En primer lugar, el surgimiento de Marco Enríquez-Ominami (ME-O) como determinante principal de la primera y segunda vuelta de los comicios demuestra que hay un número considerable de chilenos que están cansados de la manera tradicional en que se hacen las cosas dentro de la Concertación. En su naturaleza, el voto a favor de ME-O es un voto de protesta contra de la falta de democracia dentro de la Concertación y contra la falta de participación democrática en Chile, tanto dentro de los partidos como en las relaciones interpersonales dentro de las instituciones chilenas. Es por esto que es importante destacar que si la Concertación desea ganar la elección, debe entonces descifrar el mensaje de los chilenos correctamente y tomar medidas profundas para “reencantar” a los que votaron por ME-O porque no están de acuerdo con la falta de transparencia, la arbitrariedad, los “arreglines” y el nepotismo característico que los chilenos asocian con los partidos políticos, y en especial con la Concertación.

En segundo lugar, el fortalecimiento del apoyo a Sebastián Piñera por sectores tradicionalmente de centro y centroizquierda, además del apoyo a ME-O por sectores tradicionalmente de centroderecha y derecha demuestran que la línea entre derecha e izquierda –de cierta manera la línea entre detractores y defensores de Pinochet- comienza a borrarse. Esto representa una especie de amenaza al partido político tradicional, ya que éstos se están viendo forzados a cambiar la cultura interna de sus colectividades (o al menos aparentar que dicho cambio ha ocurrido). Asimismo, la convergencia de sectores políticos antiguamente opuestos presenta una oportunidad a los chilenos para definir que tipo de política quieren. En vista de ésta oportunidad, el votante chileno ha demostrado una sabiduría superior a la de los líderes de la Concertación al exigir un cambio al votar por ME-O o en blanco. En un actuar mucho menos sabio, los líderes de la Concertación han demostrado una falta de perspectiva y sordera monumental, ya que no solo han tratado de obtener el apoyo personal de ME-O a la candidatura de Frei (algo que ME-O no puede hacer por la naturaleza de su candidatura), sino que también han ignorado la demanda de un cambio profundo a la Concertación. Esto queda evidenciado por el intento de remover a los presidentes de partidos de la Concertación que claramente no es lo suficiente para “reencantar” al voto de protesta.

Finalmente, el resultado de la elección deja entrever que los chilenos “demandan una mejora de la calidad de la política y una mejora de los estilos de los liderazgos” como lo dijo ayer la Presidenta Michelle Bachelet. Las encuestas de opinión pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), entre otros, demuestran que los chilenos están cansados de tolerar la política exclusiva, las decisiones apresuradas y excluyentes, y la falta de oportunidades de participación. En términos de liderazgo, los chilenos piden una renovación de personajes, ideas, prioridades, y que los líderes reconozcan las demandas hechas por la gente. El chileno promedio que votó por ME-O no lo hizo porque no crea en las ideas de la Concertación, sino porque están cansados de la inestabilidad propia de una coalición desunida, donde las pugnas internas llevan a la discordia incluso en tiempos de elección, como así lo demuestra la petición de renuncia hecha por Pepe Auth y José Antonio Gómez a Camilo Escalona.

La elección no demuestra que la derecha haya conquistado nuevos corazones (como evidencia su apoyo en las elecciones parlamentarias), sino que la Concertación ha desencantado a muchos más chilenos, quiénes al no ser escuchados, han demostrado su descontento haciendo lo más lógico y democráticamente aceptable: votando por un candidato distinto que en éste caso es ME-O.

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